Autocontrol emocional o cómo controlar la impulsividad

Autocontrol emocional o cómo controlar la impulsividad

¿Cómo controlar la impulsividad?

La impulsividad es la predisposición de una persona a reaccionar de forma rápida, inesperada y excesiva. Las personas que no pueden controlar su impulsividad tienden a guiarse por sus sentimientos más que por métodos racionales en cualquier situación. Suele ser un comportamiento defensivo que algunas personas tienden a adoptar cuando predominan la frustración, la baja autoestima, el escaso control de los impulsos, el escaso control de las situaciones estresantes y los comportamientos y actitudes agresivos hacia los demás. Estos comportamientos impulsivos pueden ser positivos o negativos, pero estas personas siempre actúan sin segundas intenciones. Al interactuar con las personas que les rodean, pueden desarrollar una serie de problemas que luego se convierten en problemas que causan malestar a los demás. Esto no significa que las personas impulsivas hagan las cosas con malicia o con el objetivo de perjudicar a los demás.

Las características de las personas impulsivas incluyen ansiedad, baja tolerancia a la frustración, poca paciencia, exceso de emotividad, exageración, falta de paciencia y desorden. Tienden a actuar espontáneamente sin pensar.

La impulsividad se puede controlar, es un proceso lento que requiere mucha paciencia pero que se acaba consiguiendo. Aprender a controlar estos impulsos a una edad temprana puede facilitar la vida cotidiana.

  • ¿Qué puedes hacer para controlar tu impulsividad?

Es importante tener paciencia y no dejarse llevar por sentimientos y pensamientos sin pensar, y estar dispuesto a

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¿Cómo podemos hacerlo?

  • Piensa antes de actuar. Esto significa pensar si lo que vas a hacer es correcto, y sobre las posibles consecuencias positivas y negativas de esa acción.
  • Cuenta hasta diez antes de hacer nada. Esto ayudará a reducir el estrés y la frustración.
  • Escucha lo que la gente tiene que decir.
  • Meditación.
  • Comunicación y verbalización de los problemas que puedan surgir. De este modo, no sólo pueden relacionarse y socializar con los demás, sino también expresar sus pensamientos y sentimientos y hacerles reflexionar sobre cómo deben comportarse.
  • Aumentar la actividad física. Muchas personas tienen una acumulación de energía que les hace reaccionar de forma inadecuada en situaciones de estrés. El ejercicio puede ayudar a aliviar el estrés y la tensión mental.
  • ¿Cómo podemos ayudar a los niños a controlar esta impulsividad?

Los niños que no pueden controlar su impulsividad suelen ser niños que actúan sin pensar si sus acciones están bien o mal o si están haciendo daño a los demás, niños que no soportan la frustración, las rabietas, el cambio constante de actividades, la falta de atención, el mal comportamiento en grupo, la actividad excesiva, el comportamiento agresivo, el desorden y la dificultad para organizar los planteamientos, la dificultad para esperar el turno en un juego.

Es importante seguir una serie de pautas y comportamientos que ayuden a controlar esta impulsividad, tanto en la escuela como en el entorno familiar.

¿Qué podemos hacer nosotros y qué puede hacer usted?

  • Es importante llevar a cabo medidas de autocontrol y aprender a controlar la situación (técnica de la tortuga).
  • Analizar las situaciones en las que el niño se vuelve impulsivo y analizar la situación comunicándole lo que ha hecho, por qué y cuáles han sido las consecuencias. Es importante comunicarse correctamente y verbalizar cómo comportarse.
  • Enseña a tus hijos lo que pueden y no pueden hacer.
  • Establezca normas e instrucciones específicas y claras. También deben ser cortas, adecuadas a la edad del niño y conformes. Da premios cuando el niño tenga éxito.
  • Enseñe a los niños a pensar antes de actuar.
  • Enseña a los niños a contar hasta diez antes de actuar.
  • Mover el cuerpo para canalizar la energía y las emociones almacenadas.
  • Enséñale a esperar su turno y a ser paciente. Debe aprender a escuchar a los demás.
  • Enséñale a no tener rabietas y a no frustrarse cuando no consigue lo que quiere para que pueda conseguir las cosas de otra manera.
  • Establece rutinas (utiliza una agenda para planificar las actividades) para que el niño aprenda a mantener el orden.
  • Realizar actividades para aumentar y mejorar la capacidad de atención.
  • Realizar actividades y rituales para relajarse en casa. Por ejemplo, leer un cuento, dar un masaje, hacer ejercicios de respiración, tomar un baño caliente, etc.

PSICOVIT 17 Abr 2017.

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Controlar la impulsividad es un reto para muchas personas, especialmente para las que padecen trastornos relacionados. La capacidad de reflexionar y calmar las emociones antes de actuar no la tiene todo el mundo. Sin embargo, podemos aprender a controlar nuestros impulsos utilizando algunas técnicas de control de las emociones. En este blog encontrarás consejos sobre cómo controlar las emociones fuertes que nos hacen actuar sin pensar.

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¿De dónde viene la impulsividad?

Autocontrol emocional o cómo controlar la impulsividad

La impulsividad se define como la tendencia de una persona a actuar con rapidez sin tener en cuenta las consecuencias negativas de sus reacciones cognitivas. Debido a la falta de reflexión previa, la reacción tiende a ser excesiva y va acompañada de arrepentimiento y malestar tras "enfriarse". Sin embargo, esta reacción suele producirse en contextos muy emocionales (ira, tristeza, desesperación) o en situaciones en las que se sienten amenazados o heridos. Este comportamiento impide a la persona anticipar y considerar las consecuencias negativas de su conducta impulsiva. También hay comportamientos impulsivos que no tienen consecuencias negativas. Podemos actuar impulsivamente cuando tenemos poco tiempo para decidir si la reacción es apropiada.

No existe una regla de oro para evitar el comportamiento impulsivo; forma parte de la personalidad de cada uno. Si controlas tu impulsividad hasta un grado razonable y eres consciente de tu comportamiento y tus reacciones emocionales, no se convertirá en un problema patológico. Por otro lado, existen otros trastornos como el trastorno límite de la personalidad, el trastorno bipolar, el autismo y el TDAH en los que la impulsividad es uno de los síntomas más comunes.

Técnicas para controlar la impulsividad

Aprender a controlar la impulsividad requiere tiempo y esfuerzo, sobre todo porque no siempre es fácil reprimir sentimientos negativos como la ira, la rabia o la desesperación. Esto requiere un amplio conocimiento de uno mismo y de los desencadenantes de las reacciones impulsivas.

En el tratamiento de la impulsividad, el enfoque más habitual consiste en examinar la relación entre el estado mental afectado, la situación desencadenante y el comportamiento impulsivo resultante. Esto se hace con el objetivo de identificar las razones del comportamiento del paciente y evitar las consecuencias negativas de un comportamiento descuidado. El objetivo no es controlar las emociones, sino asegurarse de que éstas no nublen la mente.

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Resumen

Alejandro

¡Hola! Soy Alejandro creador y editor de eldespachoclandestino.com. Si estáis aquí es porque como yo, sois amantes de la buena cocina y la vida saludable. Quédate conmigo y aprendes sobre este apasionante mundo.

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