¿Propensa a la candidiasis? Deja de hacer esto

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La vulvovaginitis fúngica (candidiasis) representa el 25% de las vulvovaginitis infecciosas y es la enfermedad más frecuente en nuestro medio; el 90% está causada por el hongo Candida albicans. Sólo el 10% restante puede estar causado por otras especies (C. glabrata, C. krusei, C. tropicalis), que son más resistentes al tratamiento y tienen más probabilidades de causar complicaciones.

El 60% de las mujeres sanas pueden tener hongos del género Candida como parte de su flora vaginal normal. Por lo tanto, la vulvitis no puede diagnosticarse simplemente detectando este microorganismo. Para que exista vulvitis es necesaria la presencia de signos muy típicos de inflamación, como picor e inflamación en la vagina.

¿Qué es la vulvovaginitis por Candida?

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La vulvovaginitis por Candida es una de las enfermedades caracterizadas por un flujo vaginal abundante y aumentado, blanquecino, espeso, grumoso e inodoro. Puede ser tan espesa que se adhiera a la pared vaginal y no sea posible la sensación de aumento. La inflamación de la vulva y la vagina suele causar dolor durante las relaciones sexuales.

Pueden aparecer síntomas transitorios en la pareja tras el coito, pero no se consideran una enfermedad de transmisión sexual. No es una afección grave, aunque puede ser muy incómoda y afectar a la calidad de vida, sobre todo si se repite.

¿Es frecuente la vulvovaginitis por cándida?

Se calcula que alrededor del 75% de las mujeres desarrollarán vulvovaginitis por Candida a lo largo de su vida, el 40% más de una vez y hasta el 15% desarrollarán vulvovaginitis recurrente (VVRC).

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La vulvitis por cándida se considera recurrente cuando los síntomas aparecen cuatro o más veces en el plazo de un año. La clasificación clínica de la vulvitis por Candida (CVV) se muestra en la Tabla 1.

VVC no complejas Episodios aislados de C. albicans.
VVC recurrente Más de cuatro episodios al año
VVC con complicaciones (10-20% de los casos) VVC grave

RVCV causada por bacterias resistentes

VVC en diabéticos no controlados

VVC en pacientes inmunodeprimidos

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VVC en mujeres embarazadas

Tabla 1: Clasificación clínica de la vulvovaginitis por Candida (VVC). Fuente Cancelo MJ.GP Diagnóstico y tratamiento de las infecciones vulvovaginales. Sego. actualizado 2018.

El simple hecho de tener la regla en vacaciones puede ser un problema, pero si tienes una infección vaginal, la situación puede ser aún más complicada. Si este es tu caso y te sientes víctima: "¿por qué yo?". - debe saber que se trata de un problema muy frecuente en verano, que afecta al 75% de las mujeres al menos una vez en su vida. Y la mitad de ellos suelen tener un segundo piso.

Las cifras no son alentadoras. Siempre evoca un sentimiento de solidaridad entre las mujeres, como dice el refrán: "El diablo es consuelo de muchos, consuelo de tontos". Y como a las mujeres nos gusta compartir, siempre es útil hablar de ello con las amigas. El problema es que no podemos hablar en público, así que nos vemos obligados a inventar excusas increíbles, como "No, hoy tampoco me apetece ir a la piscina" o "¿Hay algún baño cerca de la playa?". Si vas en grupo y con niños que suelen decir: "¿Por qué no nadas?", hasta el apuntador lo sabe.

Por no hablar del sexo, porque por mucha cara de póquer que ponga tu pareja, ambos sabéis que "hay que estar sobrio". En otras palabras, puede parecer trivial, pero nos impide disfrutar del verano. Pero, ¿por qué aparecer? Y, lo que es más inquietante, ¿por qué se repite?

Según la Dra. Olga Salas, Jefa de Patología Cervical de Salud de la Mujer Dexeus, la vagina es un ecosistema con una gran variedad de microorganismos.  El Lactobacillus acidophilus es el más abundante. Su presencia es beneficiosa porque producen ácido láctico y otros compuestos antibacterianos que impiden el crecimiento de bacterias patógenas y mantienen el equilibrio interno del organismo. Sin embargo, cuando este equilibrio se altera, pueden producirse infecciones. La más frecuente es la candidiasis (más del 80 %).

El uso prolongado de antibióticos y ciertos medicamentos (por ejemplo, corticosteroides), la higiene excesiva de la zona afectada, el uso de cosméticos que ignoran el pH natural de la zona afectada, los cambios hormonales asociados al embarazo, la menopausia, el uso de anticonceptivos y ciertas enfermedades como la diabetes pueden favorecer la aparición de candidiasis.

No se pueden evitar, pero se pueden tomar algunas medidas para prevenirlas o facilitar su curación.

  1. No tome medicamentos por su cuenta. Especialmente cuando se está de vacaciones, es habitual acudir a la farmacia más cercana y tomar los medicamentos a discreción. La razón es que, para un tratamiento adecuado, hay que determinar el tipo de infección, lo que sólo puede hacer un médico.
  1. Fíjate en los síntomas. Pueden ser signos de flujo irregular (espeso, blanquecino o grisáceo), olor desagradable, hormigueo al orinar o durante las relaciones sexuales y sofocos.
  1. Evitar la humedad. No permanezca mucho tiempo con el bañador mojado (lleve siempre un bikini de repuesto) ni permanezca mucho tiempo en piscinas o bañeras de hidromasaje.
  1. Control y seguimiento médico En general, no hay efectos, pero es importante llevar a cabo el tratamiento y el seguimiento bajo supervisión médica (especialmente durante el embarazo).
  1. ¿Pastillas, cremas o supositorios vaginales? Este tipo de infección puede tratarse con medicamentos antifúngicos o antibacterianos, que actúan de forma diferente. El que elijas dependerá de cada caso y de la gravedad de la infección, así que pregunta siempre a tu médico.
  1. Respiración. Lleva ropa interior de algodón. Olvídate de la seda, los tangas, las prendas ajustadas sintéticas o de encaje. Estos materiales tienden a aumentar la transpiración, especialmente en verano. No utilices demasiados salvaslips y cambia con frecuencia de compresas y tampones durante la menstruación, sobre todo al bañarte. En caso de vaginitis, evite en la medida de lo posible el uso de tampones y utilice compresas de algodón.
  1. Toma probióticos. Incluye en tu dieta yogur y otros productos ricos en bacterias lácticas que favorecen la repoblación de la flora intestinal y vaginal. En algunos casos, los productos que contienen probióticos pueden administrarse por vía vaginal. Pregunte a su ginecólogo o farmacéutico cuál es el medicamento más adecuado.

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Resumen

Alejandro

¡Hola! Soy Alejandro creador y editor de eldespachoclandestino.com. Si estáis aquí es porque como yo, sois amantes de la buena cocina y la vida saludable. Quédate conmigo y aprendes sobre este apasionante mundo.

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